IIII – Returna a las Kunas

En desarrollo…

El cuarto suyu nos sigue mostrando como esta constante «matemática» es posible de «Cuadrarla», traerla y bajarla a la «tierra», tal como lo hicieron los antiguos, lo que quiere decir que dicho desequilibrio o código alterado de la «alfaberratización», proveniente de la «Peste Negra«, tiene cura.

Pero para poder curar a ese niño o a esta humanidad, primero esta tiene que tomar consciencia de sí misma, sobre su opuesto complementario, sobre la Mujer, sobre su sombra, sobre su pasado y sobre las memorias que habitan dentro de su interior.

Para esto, el niño tiene que dejar la niñez, crecer y madurar, para poco a poco, ir tomando consciencia de sí mismo, dejando de ser un «Ero», un «Héroe» o un «Ero-sionador» y de seguir dando vueltas en la fuerza centrífuga o de succión del «Tsukuyomi Infinito» y del «Agujero Negro», para aprender progresivamente a detenerse y a desacelerar, para ir comenzando a aprender a «Observar» y «Sentir» el movimiento de los ochos o de las «octawas», cuyo movimiento les permitirá en el tiempo, aprender a ver las raíces de sus propias enfermedades, de sus propios desequilibrios, de sus propios condicionamientos, de su propia forma de «vida», lo que les dará sosiego y calma, encontrando de esta manera su equilibrio y su lugar en este mundo.

Chavin de Wantar, Callejón de los Conchucos (los de sombre alto), Provincia de Huari, Huaraz.

Watuq y Sinchi son dos personajes muy particulares y juntos suben y bajan los escalones de la kultura, acompañados de las consciencias y de las Kulturas Antiguas.

Su labor responde a un proyecto personal que busca recuperar, juntar y difundir fragmentos del conocimiento ancestral de la Cultura Andina. Su objetivo es preservar las prácticas y la cosmovisión de los antiguos, lo que incluye los saberes matemáticos y geométricos que explican el equilibrio entre las fuerzas «naturales», sus desequilibrios, sus movimientos y nuestra relación con MamaPacha.